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Habilidades sociales y de comportamiento: 5 destrezas esenciales para niños

Feb 7, 2024
Por
5 habilidades esenciales
Testimonio de padres

Habilidades sociales y de comportamiento: 5 destrezas esenciales para niños

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Las habilidades conductuales y sociales son aquellas que las personas utilizan para crear y mantener relaciones, interactuar con los demás, responder a situaciones difíciles y gestionar sus emociones. Estas habilidades son especialmente importantes para los niños pequeños mientras aprenden a navegar sus amistades y relaciones, identificar las cualidades de los amigos, responder al acoso escolar y manejar situaciones abrumadoras mediante estrategias de afrontamiento adaptativas. Para las personas con autismo, estas habilidades pueden ser más difíciles de adquirir sin enseñanza y apoyo directos. A través de diversas estrategias basadas en evidencia, los cuidadores pueden promover y desarrollar estas habilidades en diferentes entornos.

Aquí presentamos 5 habilidades esenciales que enseñamos en la terapia ABA.

1. Comunicación

Las habilidades de comunicación abarcan todo lo que los niños expresan al interactuar con otros y al recibir información de ellos. Específicamente, la comunicación se refiere a la comprensión que tiene una persona de la información que la rodea, lo cual incluye responder a instrucciones, etiquetar objetos y responder preguntas. También se refiere a la capacidad de expresar deseos, necesidades y emociones. Tener habilidades de comunicación productivas ayuda a las personas a conectar con los demás, defender sus intereses y crear condiciones adecuadas para la resolución de problemas. Las personas dentro del espectro autista a menudo tienen dificultades en esta área, lo que puede manifestarse a través de conductas desafiantes (gritos, agresiones físicas, autolesiones, etc.) para comunicar o satisfacer sus necesidades.

La Enseñanza de Comunicación Funcional es una de las intervenciones fundamentales utilizadas en la terapia ABA para reemplazar conductas problemáticas con métodos de comunicación adaptativos. Específicamente, se enseña a las personas a comunicarse mediante gestos, vocalizaciones, sistemas de intercambio de imágenes o dispositivos de comunicación aumentativa y alternativa (AAC) como reemplazo de las conductas desafiantes. Para enseñar esta habilidad, los terapeutas retienen el refuerzo cuando el niño se comunica mediante conductas inapropiadas y, en su lugar, lo reservan para cuando el niño se comunica de manera funcional. Por ejemplo, si el llanto de un niño suele provocar que el padre vaya al refrigerador y prepare un bocadillo, enseñar comunicación funcional puede implicar pedirle al niño que "use palabras" o lenguaje de señas para pedir el bocadillo. El cuidador debe evitar dar el bocadillo en respuesta al llanto y, en su lugar, entregarlo solo cuando el niño utilice su método de comunicación funcional.

La forma más productiva en que los cuidadores pueden promover estas habilidades es reteniendo el refuerzo ante métodos de comunicación inapropiados y, en su lugar, entregándolo en respuesta a métodos de comunicación apropiados o funcionales. Los padres pueden "inducir" a sus hijos a desarrollar estas habilidades mediante el modelado, la asistencia física o recordatorios verbales. Al enseñar la habilidad por primera vez, se recomienda entregar el refuerzo incluso si el niño requiere una indicación para comunicarse adecuadamente. Con el tiempo, los padres deben entregar más refuerzo cuando el niño se comunica de forma independiente y menos cuando requiere ayuda. Estas indicaciones pueden aplicarse a todos los métodos de comunicación, incluyendo seguir instrucciones, etiquetar y responder preguntas.

2. Cooperación

La cooperación se refiere a la capacidad de una persona para trabajar con otros con el fin de lograr un objetivo común. Esto incluye, comúnmente, cooperar con sus pares durante actividades de juego, cooperar con los padres o cuidadores al recibir instrucciones y cooperar cuando se requiere esperar por un objeto o actividad. Estas habilidades son especialmente importantes para construir las bases de la resolución de problemas, la empatía y la capacidad de llegar a acuerdos.

La enseñanza de habilidades de cooperación puede implementarse a través de diversas modalidades, incluyendo el turno de palabra, situaciones hipotéticas de resolución de problemas y durante las rutinas de la vida diaria o el seguimiento de reglas cotidianas. Para enseñar estas habilidades, se debe utilizar el refuerzo en respuesta a las conductas cooperativas de los niños. Específicamente, el turno de palabra puede fomentarse durante juegos estructurados y no estructurados, y elogiar al niño cuando comparte o espera su turno de forma independiente es una manera sencilla de empezar a promover esta habilidad. Otra forma de crear oportunidades de aprendizaje adicionales para la cooperación es involucrar a los niños en situaciones básicas de resolución de problemas. Pida al niño que identifique posibles soluciones a problemas en su entorno natural o, al resolver un problema, identifique verbalmente el razonamiento detrás de la solución elegida para fomentar su comprensión.

Cuando observe a un niño cooperando en su entorno natural, proporcione un reconocimiento específico sobre su conducta. Por ejemplo, en lugar de decir "Qué bien compartes", dígale: "Qué bien que dejaste que tu hermano jugara con tu juguete y que mantuviste tus manos quietas". Generalice esta táctica siempre que sea posible, especialmente cuando observe a un niño cooperando en situaciones que suelen ser más difíciles o propensas a conductas problemáticas.

3. Resolución de problemas

Es importante que los niños desarrollen habilidades de resolución de problemas a una edad temprana para navegar situaciones difíciles, distinguir entre problemas que requieren la ayuda de un adulto y aquellos que pueden resolver de forma independiente, y encontrar soluciones alternativas y creativas. Especialmente para los niños pequeños, estas habilidades pueden enseñarse a través del juego antes de generalizarlas a otras situaciones en el entorno natural.

Los padres pueden crear oportunidades de aprendizaje para la resolución de problemas durante las actividades de juego favoritas de sus hijos, donde están naturalmente motivados. Por ejemplo, si a un niño le gusta jugar con autos y pistas de carreras, un padre puede retirar una pieza de la pista y pedirle al niño que identifique soluciones: modificar la pista donde no se requiera la pieza, encontrar un objeto doméstico o juguete alternativo que pueda reemplazarla, etc. Enseñar estas habilidades durante actividades altamente motivadoras ayudará al niño a asociar la resolución de problemas con interacciones positivas, aumentando así la motivación para aprender, prestar atención y encontrar soluciones sin recurrir a conductas problemáticas. Una vez que el niño se sienta cómodo respondiendo a sugerencias, los padres pueden pasar a pedirle que identifique la solución sin ayuda. Cuando surja un problema, en lugar de dar sugerencias, el padre puede preguntar: "¿Qué podrías hacer para resolver este problema?" o "¿Qué te parece si pensamos en 2 soluciones?", para que el niño tenga la oportunidad de practicar la habilidad.

Para los niños mayores, juegos como salas de escape, acertijos, crucigramas y otros juegos de mesa ayudarán a crear oportunidades de aprendizaje antes de trasladarlas al entorno natural. Presentar escenarios hipotéticos o preguntar "¿qué harías tú?" con varios ejemplos es otra forma en que los padres pueden equipar a sus hijos con las habilidades necesarias para comenzar a resolver problemas en situaciones de la vida real.

4. Autocontrol

Las habilidades de autocontrol se refieren a la capacidad de un niño para gestionar sus propias emociones, tomar sus propias decisiones y responder a situaciones difíciles sin recurrir a conductas "impulsivas". Cuando un niño presenta deficiencias en el autocontrol, puede mostrar conductas desafiantes e inseguras al experimentar diversas emociones (por ejemplo, golpear cuando se le quita un juguete, correr por un estacionamiento al ver a un amigo al otro lado, etc.). El objetivo es que los niños identifiquen sus propias emociones y actúen sobre ellas considerando su entorno y lo que les rodea.

Enseñar este objetivo implica varios pasos, que incluyen ayudar a los niños a identificar sus propias emociones en el momento, así como encontrar soluciones y respuestas apropiadas para esas emociones. Una vez que se han fomentado estas habilidades, los niños deben aprender a anticipar eventos que puedan desencadenar esas emociones y estar preparados para implementar soluciones y estrategias antes de que el evento ocurra.

Varios juegos de funciones ejecutivas pueden ayudar a promover el autocontrol antes de trabajar en esta habilidad durante situaciones de la vida real. Juegos como "Luz roja, luz verde", "Estatua", Jenga y "Simón dice" ayudan a desarrollar el autocontrol, ya que el niño debe participar en procesos de varios pasos para resolver problemas, encontrar soluciones y controlar sus conductas. Al presentar estos juegos, explique su importancia al niño (por ejemplo, en el Jenga: "jugamos esto para trabajar en la toma de decisiones" o "jugamos esto para trabajar en 'pensar antes de actuar'").

Presentar estrategias de afrontamiento y escenarios hipotéticos al niño antes de crear oportunidades de aprendizaje en el entorno natural será otra forma efectiva de fomentar estas habilidades. Plantea varios escenarios de tipo “¿qué pasaría si...?” para que el niño pueda identificar diversas estrategias de afrontamiento y soluciones. También es útil crear un apoyo visual para el niño que incluya tres columnas: en una, el niño identifica el detonante; en otra, la emoción correspondiente; y en la tercera, la estrategia de afrontamiento adaptativa. Ten este material a la mano cuando empieces a enseñar la habilidad y preséntaselo al niño en cuanto surja el detonante o la conducta precursora.  

5. Empatía

Un niño muestra empatía cuando puede identificar y comprender las emociones y la perspectiva de los demás, siendo capaz de responder como si estuviera experimentando esas mismas emociones. Esta habilidad es especialmente importante para los niños, ya que influye en su capacidad para considerar diferentes puntos de vista, entender cómo se sienten o podrían sentirse otros en situaciones hipotéticas e identificar respuestas que puedan reconfortar a los demás. Además, esta habilidad es fundamental porque ayuda a los niños a establecer relaciones significativas con los demás y también puede fomentar la comprensión de sus propias emociones.

Esta habilidad puede enseñarse de varias maneras, incluyendo poner nombre a las emociones del niño en diversas situaciones para generar conciencia. Por ejemplo, si un niño parece asustado por un perro, uno podría responder diciendo: “Veo que tienes miedo; a veces los perros pueden dar miedo”. Además, hablar sobre los sentimientos de los demás y nombrar sus emociones frente a tu hijo ayudará a promover la comprensión. A edades tempranas, los niños pueden aprender estas emociones a través del juego y sus actividades preferidas: pide al niño que identifique las posibles perspectivas y emociones de sus juguetes o personajes de películas favoritos. Crear oportunidades de aprendizaje para nuevas habilidades en los entornos más agradables ayuda a los niños a asociar estas destrezas con algo positivo, aumentando así la motivación para seguir practicándolas.

Conclusión: Las 5 habilidades esenciales

Enseñar estas habilidades puede parecer abrumador, pero dividir cada una en pasos más pequeños hará que estas metas sean más alcanzables. Además, crear oportunidades de aprendizaje para estas habilidades en los entornos que el niño más disfruta, ya sea durante el juego, la hora de comer, la hora del baño, etc., ayuda a asociar estas destrezas con algo positivo y fomenta una motivación continua para aprender.

Utiliza procedimientos de refuerzo cuando observes a tu hijo poner en práctica estas habilidades de forma independiente. Para la mayoría de los niños, el reconocimiento específico de la conducta ayuda a promover el aprendizaje (por ejemplo, “Me encanta que te hayas dado cuenta de que el oso estaba triste porque lloraba después de tirar su juguete” en lugar de un simple “buen trabajo”). Para los niños que quizás no respondan al elogio verbal, crear oportunidades de aprendizaje durante sus actividades favoritas es una forma sencilla de asociar estas habilidades con la diversión y lo positivo. La comunicación, la cooperación, la resolución de problemas, el autocontrol y la empatía son habilidades que ayudarán a los niños a participar en interacciones significativas con los demás y promoverán su independencia en todos los entornos.

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